La Historiografia Tradicional China, por Michael Loewe

Testimonios históricos
El lugar de los escritos históricos en la literatura china

Los escritos históricos constituyen uno de los grandes grupos de los cuatro en que tradicionalmente se ha dividido la literatura china. Hasta los primeros imperios y posteriormente los eruditos y hombres de letras chinos daban importancia a la literatura en prosa por los motivos que la habían inspirado y por los fines morales que aquellos podían servir. De esta forma se establecía una diferenciación respecto a la autoridad que una determinada obra escrita podía llegar a disfrutar, bien por las cualidades reconocidas en su autor, o sea, su mensaje, o por el valor educativo de sus escritos.

Esta actitud persistió en los círculos eruditos mucho después (periodo T'ang o anterior) de que los autores comenzaran a escribir prosa descriptiva como medio de expresar su personalidad o con la intención deliberada de divertir a sus lectores antes que para instruir- los. De la misma manera, la poesía que podía presentarse como poseedora de cualidades morales, como aquellas canciones antiguas que se suponían reunidas por Confucio para exponer las quejas del pueblo, o las baladas de propaganda política del poeta T'ang Po Chü (772-846), habían de ser consideradas distintas de aquellas reminiscencias de tranquilas emociones que tenían un valor personal, como mucha de la obra de los poetas del siglo VIII Li Po Y Tu Fu. La clasificación, poco satisfactoria, de la literatura china en Obras Clásicas, Historias, Obras Filosóficas y Escritos Recopilados se ha adoptado en parte siguiendo estos princípios, y en parte por conveniencia educativa. Como en los escritos filosóficos, para los chinos el valor de las historias reside, en primer lugar y principalmente, en su fuerza didáctica.


Las debilidades de los escritores históricos chinos

La historia de China ha sido probablemente descrita con un volumen mucho mayor de escritos y con una mayor continuidad que la de cualquier otra civilización. Sin embargo, este material está plagado de deficiencias, lo cual quita mucho valor a su abundancia. Para la mayor parte del período imperial no existen virtualmente fuentes que puedan ser consideradas como primarias, y tos estudiosos se ven forzados a confiar en compilaciones que se pueden corroborar o autentificar difícilmente.

La preponderancia de la crônica sobre el archivo se acentúa por las dificultades que existen de seguir la historia textual de las obras primitivas. Debido a la temprana invención del papel, bacia el ano 100 d. J., y a la aplicación de la imprenta, desde la última parte del período T'ang no existen reservas de copias manuscritas de obras escritas en pergamino comparables a aquellos documentos con tos que tos eruditos de la historia occidental pueden probar la personalidad del autor o negar hasta Las primeras transmisiones de tos textos. Otra dificultad con que han tropezado tos historiadores de China es la destrucción accidental de Las bibliotecas imperiales o de Las recopilaciones gubernamentales y la deliberada destrucción de Las fuentes de Las que se obtuvieron Las complicaciones históricas. Y por último, aunque muchos eruditos chinos se han interesado profesional y persistentemente en la historia de su propio imperio, una buena parte de su trabajo viene viciada por su concepto de la vida. Sus esfuerzos se han dirigido, a mentido, a poner en claro minucias académicas con preferencia a la formulación de interpretaciones sintéticas; y sus métodos se han resentido de su enfoque tradicional, que ha considerado la historia de tos últimos 2.000 a 3.000 anos como un proceso regresivo desde las edades de oro de un pasado mítico.


EI material epigráfico

Pocos escritos hechos originalmente sobre materiales duraderos han negado hasta nosotros para completar las fuentes literarias. Aparte de las conchas y de tos huesos empleados como oráculos en el período Shang-yin, se encuentran inscripciones primitivas en tos vasos de bronce del mismo período y más extensamente en tos del período Chou. Aunque estas inscripciones son importantes para los lingüistas, los arqueólogos y los historiadores, no es siempre posible su manejo sistemático. Su valor está estrictamente limitado, y hay mucho que difícilmente pueda considerarse como testimonio histórico.

Desde el período de los Estados Guerreros hasta transcurrido bastante de los imperios primitivos, se emplearon los tableros o listones de madera como el medio normal de inscripción de los registros administrativos, pero solo una pequenísima cantidad de este material ha llegado hasta nosotros. Existen epitafios en piedra para conmemorar las personalidades sobresalientes de los imperios Han y siguientes, y en ciertos casos es posible relacionarlos con personas, acontecimientos o instituciones que figuran en las fuentes literarias; pero debido en gran parte a su forma convencional y a sus fines, es raro que estas inscripciones posean un valor independiente para el historiador.


1. Los Textos Primitivos
El Libro de los Documentos

El más antiguo escrito que vamos a considerar aquí es el Shu- ching, conocido corrientemente en Occidente por Et Libro de la Historia o El Libro de tos Documentos. Tradicionalmente este libro se ha identificado con Confucio, y por esta razón ha ejercido una influencia profunda, y quizá desproporcionada, en los escritos históricos de las últimas épocas. Aunque esta obra puede difícilmente ser aceptada como «historia», de acuerdo con el moderno empleo de esta palabra, los motivos atribuídos a su recopilación son los mismos que se dan en relación con otras obras históricas posteriores. Se mantenía que el libro contiene ciertos documentos seleccionados por Confucio para ser transmitidos a la posteridad como medio de exponer claramente la forma de vivir en una edad ideal cuya desaparición todavía era de lamentar; y en los escritos posteriores persiste el mismo enfoque histórico.

El Libro de tos Documentos contiene el texto de un cierto número de discursos independientes, de promesas o mandatos solemnes hechos en ocasiones de especial importancia o de ceremonias, y que son atribuídos a los reyes Chou o a reyes de reinados anteriores; pero debido a la historia un tanto confusa de los textos casi una mitad de los existentes deben rechazarse como una creación espúrea del siglo III d. J. El resto de la obra, que es su parte más auténtica, comprende material del que pudieron disponer, aunque no en su presente forma, los escritores del siglo I a. de J. por lo menos, y cuyo estilo lingüístico tiene otras afinidades distintas de las que tienen las inscripciones de bronce del período Chou. Este material puede ser considerado como auténtico, si bien su atribución a Confucio hay que aceptarla con reserva; y quedan numerosas dudas en relación a las fechas de origen de los pasajes independientes de que está compuesto el libro. Algunos de estos pasajes pueden muy bien haber sido escritos mucho antes de la muerte de Confucio (479 a. de J.); pero poco puede decirse en relación con la época y circunstancias en que se eligieron para ser incluidos en esta recopilación, o quiénes fueron las personas que llevaron la dirección de la tarea.

Debido a la relación con Confucio que se le atribuye, el Libro de tos Documentos está incluido en el canon de la literatura sagrada desde el período Han, y ha sido con frecuencia tratado con una estima que, en cierto modo, excluía la crítica. Sin embargo, debemos rendir tributo a un pequeño número de eruditos del período Sung que manifestaron dudas sobre la autenticidad de la obra. El contenido del libro ha evidenciado un interés histórico más que filosófico; y por las advertencias que contiene y por el carácter sagrado que se le ha dado ha jugado un papel importante en la educación de los hombres de gobierno, funcionarios y eruditos de la edad imperial.

Los Anales de Primavera y Otoño

Otro trabajo, de tipo muy diferente, pero al que también se supone publicado bajo la dirección de Confucio ha tecido La misma importancia en el enfoque dado a La historia por los chinos durante La edad imperial. El Ch'un-ch'iu, o Anales de Primavera y Otono aparece bajo La forma de una crónica que registra algunos acontecimientos seleccionados en un orden estrictamente cronológico, de mes en mes, de estación en estación, y de ano en ano. El libro cubre el período comprendido entre el ano 722 y el 481, y se ocupa principalmente de los incidentes diplomáticos y de otras clases que se des- arrollaron en el pequeño estado de Lu, donde nació Confucio y donde trabajó como maestro y supuesto estadista. Sus discípulos le atribuyeron La publicación de esta obra y el haberle dado un tono moral muy de acuerdo con sus propósitos de mejorar La calidad del gobierno. EI texto en sí mismo es una relación seca y concisa de unos acontecimientos cuyo interés es, en cierto modo, limitado. Se ocupa de la observancia de tos ritos y sacrificios, de las relaciones entre tos nobles y tos funcionarios y de la buena o mala conducta de ambos. El reino Chou forma el centro político de la narración, y en él figura un registro de eclipses y de otros fenómenos naturales.

En esta narración se consigue teóricamente presentar un escrito solemne por la selección de tos acontecimientos que se han considerado dignos de ser descritos, y por la hábil elección de las frases, que dan un matiz o hacen el juicio moral de un acontecimiento; y puede expresarse una crítica eficaz por la omisión implícita o estudiada del detalle. Siempre se ha admitido que el motivo que tuvo -Confucio para publicar esta recopilación era de orden didáctico, con la idea de proporcionar a estadistas y gobernantes ejemplos de conductas condenables o dignas de alabanzas. Confucio hace ver la necesidad de atenerse a un código fijo de conducta para disciplinar el carácter humano, y muchos de tos asuntos que se tratan en el Ch'un- ch'iu se ocupan del mantenimiento de estos convenios y de la necesidad de conservar las relaciones ideales de la sociedad. Aunque es posible que las crónicas de las ceremonias se hayan mantenido, incluso desde el período Shang-yin, únicamente con fines religiosos o rituales, en tos Anales de Primavera y Otono estos fines cambian y se reemplazan por tos propios de las exhortaciones morales.

Ampliaciones

Parte de la importancia del Ch'un-ch-iu reside en ser uno de tos casos más primitivos de crónicas de acontecimientos dispuestos en un orden cronológico exacto. Por lo demás, la naturaleza un tanto enigmática del texto provocó una rápida producción de comentarios o explicaciones, en tos que la significación implícita de La crónica quedaba claramente explicada con referencia precisa aos indivíduos o a las expresiones que aparecían en ella. En estas narraciones hay mucho de personal, y más bien parecen obra de La invención que el juicio de un historiador. Pero, además, es posible que el mejor conocido de tos comentarios existentes, el Tso-chuan, no recopilado probablemente antes del ano 300 a. de J., tuviera un origen por completo independiente del Ch'un-chiu, y que fue en una etapa posterior cuando fue dividido en trozos de forma deliberada y empleado como un medio de ampliar aquel texto.

La influencia de los escritos primitivos

El valor de estas y de algunos escritos similares de 1a edad pre-imperial puede ser objeto de discusión por los que buscan las fuentes históricas de aquel período, y a la vista de la falta de material más aprovechable o de corroboración independiente para estas deficientes textos, los puristas pueden muy bien objetar que el período Chou no puede considerarse sujeto de trabajo para el historiador. Esto no obstante, los documentos primitivos han dejado una profunda huella en los escritos históricos chinos. los Anales de Primavera y Otono, y a veces algunas de sus ampliaciones, formaron parte del canon confuciano de la literatura junto con el Libro de los Documentos, y los aspirantes a eruditos-funcionarias estaban obligados a estudiarlos con la mayor aplicación, pues formaban parte del programa de exámenes. Más adelante hemos de ver que la recopilación de las Historias Modelo de la edad imperial ha sido obra casi exclusiva de estas funcionarias, y que el estilo literario de estas historias es, en buena parte, consecuencia de estas documentos primitivos y de un unico deseo consciente de imitar su simplicidad, rectitud y claridad.


2. Las Historias Dinásticas e las Historias Modelos
Las series completas

Para las edades imperiales, las historias chinas de un modelo uniforme y formal ponen a disposición de los estudiosos una voluminosa y, en cierto modo, azorante información. Una serie de veintiséis Historias Modelo (Cheng-shih) cubre el periodo, exactamente desde antes del ano 221 a. de J. hasta 1911, con una crónica histórica cura idea es la de cubrir cada uno de los periodos históricos, periodos que, con frecuencia, se supone que han sido continuas. Sin embargo, la continuidad de la serie es discutible. Existen algunos periodos en los que la Historia Modelo no llegó a terminarse, o de los que no se dispone de una Historia completa; para otros periodos se dispone de dos o más. trabajos de esta clase. Sin embargo, la primerísima de las series, el Shih-chi, es excepcional, pues cubre un periodo que comienza mucho antes de la edad imperial y termina a mitad de la dinastía Han occidental. Con posterioridad se ha seguido la norma de recopilar una historia única para un solo periodo dinástico, y por esta razón esta serie se conoce con el nombre, no muy exacto, de Historias Dinásticas. El último trabajo de la serie, que cubre el período Ch'ing (1644-1910), se ha publicado en Taipé en 1961.

Los motivos del Shih-chi

El Shih-chi o Crónicas del Historiador fue escrito por Ssu-ma T'an, y después de su muerte (hacia 110 a. de J.) por su rujo Ssu- ma Ch'ien. lo mismo el padre que el hijo ostentaban el cargo de T'ai-shih o Astrólogo de la Corte, y su labor consistía en hacer la crónica oficial de los pronósticos contemporáneos y de su comprobación. Sin embargo, la recopilación del Shih-chi se efectuó como un trabajo aparte y con carácter privado. 1a intención era hacer una crónica verdadera desde el principio de los tiempos hasta la dinastía Han, y la narración cubre el período hasta poco después de la muerte de Ssuma Ch'ien, bacia el ano 90 a. de J. 1a razón de esta obra era, en cierto modo, diferente e incluso contradictoria a las de los textos primitivos con los que Confucio estaba relacionado. El ideal del Shih- chi era presentar los hechos de forma objetiva, sin tener en cuenta las implicaciones morales y sin miedo, por parte de los autores, por las consecuencias. Pero como veremos, a pesar de estas intenciones, su visión de la historia descansaba sobre algunos prejuicios inextirpables.

El uso de las primeras crónicas

Para hacer figurar en sus crónicas los acontecimientos de la edad imperial, los autores del Shih-chi disponían de las relaciones entonces existentes en fuentes tales como el Libro de tos Documentos o los Anales de Primavera y Otono. En la nueva obra se incorporaban partes completas de estas fuentes, a veces con la edición de un comentario; y en algunos casos se intentó simplificar el lenguaje arcaico, y ya entonces anticuado, en que venían escritos estos antiguos textos. No disponemos en absoluto de todas las fuentes empleadas por Ssu-ma Ch'ien y su padre para estudiar este período, y no podemos identificar el material que utilizó para el período Han ni cuáles fueron los procedimientos empleados en la recopilación.

El estudio de tos regímenes anteriores al Han

Para Ssu-ma T'an y Ssu-ma Ch'ien la forma de gobierno normal era el imperio unificado, el cual era un patrón con relación ai que habían de ser juzgadas las otras formas de gobierno. Este enfoque es básicamente anacrónico. En el Shih-chi la edad pre-imperial se describe en unos términos que la presentan como una regresión de un estado feliz de unidad política y de obediencia humana, voluntaria, a la autoridad. EI cielo había ordenado la sucesión de las primeras dinastias, la Hsia , Yin y Chou, de acuerdo con sus virtudes y los éxitos posteriores de sus representantes terrenos; y el colapso de los Chou era la consecuencia de que el cielo había retirado su favor de una autoridad temporal reprobable. Esta privación de los favores solo podia conducir a la pérdida de las normas civilizadas. Al estudiar los imperios Ch'in y Han, Ssu-ma T'an y su hijo aplicaban los mismos juicios morales preconcebidos; la unificación de Ch'in estaba condenada al fracaso, debido a la propia perversión del régimen, y era perfectamente natural y justo que cediera el paso a los benévolos gobiernos de los emperadores Han que gozaban de la bendición y protección del cielo.

La justificación del gobierno contemporáneo

La forma de estudiar los regímenes primitivos puede considerar-se que vicia el ideal de presentar una narración verdadera sin miedo a las consecuencias. La adopción de este principio afectó a la forma del Shih-chi, y ejerció una influencia decisiva en el estilo y el fin de las Historias Modelo posteriores. Piles los historiadores que siguieron pintaron de la misma manera una sucesión de regímenes políticos de forma que quedara justificada la autoridad de los que gobernaban en su tiempo. EI modelo para dar cuenta de los cambios dinásticos había quedado fijado de una vez para siempre.

La Historia Modelo se había convertido en un instrumento de propaganda, y por esta razón el último gobernante de una dinastía fenecida había de ser necesariamente representado como un tirano cruel que había merecido de sobra su castigo. De esta forma, la dinastía que gozaba del poder quedaba justificada por haber destronado a su antecesor, y se hacia ver que el dueno de China en aquellos momentos era merecedor de la protección que le otorgaba el Mandato Celestial de gobierno. La presentación de este tema era más fácil en el caso de las historias finales de un régimen, en donde solo se trataba de un cambio de dinastía, que el caso del Shih-chi, que abarcaba un período con varios regimenes.

Los Anales imperiales

Básicamente, las Historias Modelo constan de cuatro partes; los Anales Imperiales, las Tablas, los Tratados y las Biografias. Los capítulos de los Anales Imperiales son relatos de acontecimientos seleccionados dispuestos en orden cronológico, a veces descritos en el estilo pulido y fértil que caracteriza al Ch'un-ch'iu de la edad pre-imperial. En las Historias Modelo, los Anales Imperiales están dedicados a registrar pronósticos o hechos atribuidos a la intervención celestial; actos iniciados por el emperador o acontecimientos en los que és te hubiera llevado la dirección, tales como la promulgación de decretos, la designación o destitución de las consortes imperiales, la creación del heredero imperial, el nombramiento o destitución de los primeros funcionarios del Estado, la supresión de revueltas, la recepción de los tributos de las tribus extranjeras o la iniciación de campanas de castigo.

Estos capítulos forman, normalmente, la parte más árida de las historias, y difícilmente pueden aceptarse por completo; pues mientras los grandes acontecimientos se describen con claridad y exactitud apenas si se intenta dar una ambientación o detalle descriptivo, o sugerir un contenido, una aplicación o una consecuencia.

Las Tablas

En las Tablas aparecen las relaciones de parentesco entre los miembros preeminentes de las familias imperiales y de las familias de la nobleza, o los titulares sucesivos de los puestos más importantes de la administración del Estado. En este último caso las páginas de las historias están divididas horizontalmente en líneas sucesivas, cada una de las cuales está dedicada a un puesto determinado; los puestos vienen relacionados en orden descendente de dignidad o antigüedad. Las páginas están también divididas verticalmente en columnas, normalmente una por ano, de forma que se podían hacer anotaciones por cada cambio de puesto que tuviera lugar.
Para aclarar la genealogía de las familias ilustres normalmente se adopta la disposición contraria, así, a cada familia se le asigna una ancha columna, y las generaciones sucesivas figuran en líneas consecutivas que siguen, una a la otra, desde el principio hasta el fin de la página.

Además de los nombres y de las fechas que normalmente figuran en estas anotaciones, en ocasiones se hacen figurar detalles informativos, por ejemplo, las circunstancias en que un primer funcionario fue promovido u obligado a dimitir; o los delitos por los que un estadista o un noble fueron acusados, y a consecuencia de los cuales fueron degradados o despedidos. 1as Tablas no son relaciones completas de familias o de titulares de puestos, pues éstos aparecen registrados de forma que, normalmente, distan mucho de damos sus circunstancias íntegras. Como lo normal es que solo figuren los nombres de los hijos primogénitos, omitiendo los nombres de las hembras, las Tablas difícilmente pueden ser empleadas para una investigación genealógica exacta o para la investigación sociológica.

Los tratados

Los tratados consisten en narraciones o disertaciones sobre materias seleccionadas del gobierno imperial. Además de los propios resúmenes del autor sobre las prácticas contemporáneas y sus comentarios, se les suele incorporar documentos o extractos de documentos que fueron redactados con fines totalmente diferentes de los historiográficos. En sus capítulos suelen figurar memoriales presentados por los estadistas con sugerencias para la solución de problemas administrativos; especulaciones de naturaleza filosófica sobre, por ejemplo, los fenómenos del cosmos y los usos de la música; listas que constituían un inventario de la biblioteca imperial; o extractos tomados del censo del imperio. los asuntos que exponemos a continuación constituyen las materias de que se ocupan los diez tratados del Han-shu, que es la Historia Modelo de la dinastía Han occidental, historia que se termina algún tiempo antes del ano 100 después de J.C. regulación del calendario, ritos y música, castigos del Estado, práctica económica, ritos de los sacrificios, astronomía, los cinco elementos del cosmos, las divisiones administrativas del imperio, vías navegables y composiciones literarias. Muchas de estas materias vuelven a aparecer en las últimas Historias Modelo.

Las biografías

En las biografías constituyen el tema las personalidades sobresalientes que aparecen como héroes de la narración. Normalmente cada capítulo se ocupa de un solo personaje, pero a veces un cierto número de personalidades aparecen juntos en un capítulo si, por ejemplo, están relacionados con los mismos incidentes; si sus carretas o formas de proceder eran bastante parecidas; si tenían lazos comunes de parentesco; o si sus obras eran del mismo tipo. Existen capítulos de esta clase en que el sujeto no es un individuo, sino una tribu o un pueblo extranjero.
Las biografías informan al lector del origen del protagonista y - de su família, de cómo fue criado, educado y cómo adquirió fama, y de los principales incidentes de su carreta dentro de la administración. los capítulos terminan, normalmente, con una nota sobre la descendencia del biografiado. Además de su objeto principal, las biografías también contienen una parte de naturaleza anecdótica o novelesca, y la forma de analizar a una personalidad puede apartarse mucho de lo que debía ser un estudio serio. Aparecen con frecuencia epítetos convencionales, y se aprovecha la ocasión, a menudo, para describir las reacciones del héroe frente a una determinada situación de tipo convencional, por ejemplo en la pobreza, o como víctima de una falsedad o de una burla inmerecida, para poner de relieve sus buenas cualidades o sus defectos.
En todas las Historias Modelo los Tratados y las Biografías están recopilados en un estilo uniforme, que tiene por objeto presentar su contenido de una maneta clara, directa y exenta de antigüedad. Sin embargo, las dificultades de interpretación o comprensión han sumido en la perplejidad a los lectores chinos del siglo III, aunque felizmente se han escrito comentarios exhaustivos para ayudar a los estudiantes de las edades posteriores.

Las variaciones de forma

Las divisiones mencionadas forman el esqueleto principal del Shih-chi y de las Historias Modelo siguientes, que tomaron mucha de su inspiración, forma y método del modelo de Ssu-ma Ch'ien. Ssu-ma Ch'ien había anadido comentarios personales, críticas o resúmenes al final de la mayoría de sus capítulos, y la costumbre de presentar tales apreciaciones completamente aparte de los acontecimientos que se describen persistía en las últimas recopilaciones.
Como el Shih-chi se ocupaba de las edades pre-imperial e imperial los capítulos de los Anales, Tablas y Biografías tratan de acontecimientos y personalidades de los períodos «Hsia» hasta el Han; y las instituciones de las edades pre-imperial y de las edades Ch'in y Han están debidamente descritas en los Tratados. Una diferencia formal entre el Shih-chi y sus sucesores es que los capítulos biográficos del Shih-chi están realmente divididos en dos categorías tituladas: a) las casas hereditarias y b) las biografias.

Algunas de las Historias Modelo existentes están formadas por partes de recopilaciones hechas por dos o más autores y que después se unieron para formar una obra única. Hay casos en que no figuran los cuatro elementos que la forman, por ejemplo, no se han recopilado las Tablas. Pueden observarse diferencias considerables en la selección de las materias que figuran en los tratados, y estas diferencias revelan la creciente madurez de la actitud de los historiadores en relación con las instituciones y la vida pública. En la mayoría de las Historias Modelo una buena mitad de la obra está formada por biografias.

Recopilaciones de recortes

La adopción de la disposición de la Historia Modelo en cuatro partes marca un instante trascendental en la evolución de la historiografía china. Esta división permitia la inclusión de documentos en su formato, con los consiguientes beneficios para la posteridad; pero estas historias han sido siempre criticadas por considerar que eran poco más que una colección de recortes pegados con engrudo, y hay pocas de las veintiséis a las que no se pueda imputar lo mismo. Se ha demostrado que partes de textos anteriores, tales como el Libro de tos Documentos, se habían incorporado a la crónica del Shih- chi que trataba de la historia primitiva; tenemos otros casos en el de los textos de los decretos imperiales, que se insertaron después de haber sido sometidos al muy necesario proceso de ajuste y simplificación; en alguno de los extractos que aparecen en los tratados; o en los pasajes tomados de las primitivas Historias Modelo (en donde se expone cómo se empleaba este material sin comprobar y con el consiguiente anacronismo).

Repetición

La disposición en cuatro partes de las historias supone la inclusión de varias referencias al mismo incidente, descritas desde un punto de vista diferente y con un fin distinto. Por ejemplo, si un famoso jefe militar triunfaba aplastando una rebelión el acontecimiento se anotaba en los anales imperiales, y, con mayor detalle, en la relevante biografía del jefe. Era posible que apareciera, también, en las tablas, si el éxito del jefe había sido recompensado con la concesión de un título o con el nombramiento para un alto cargo; y como el incidente podía haber afectado las instituciones del gobierno tampoco sería difícil que figurara en uno o más de los tratados. Por esta razón, la información completa en relación con un acto determinado puede estar repartida en un cierto número de pasajes dentro de la misma historia; y para seguir la marcha de un clan o de una familia durante un largo período puede ser necesario consultar dos o más de la Historias Modelo para conseguir un estilo completo.

Los escritos históricos son patrocinados por el Estado

Los primeros ejemplares de Historias Modelo fueron recopilados, como el Shih-chi, con el carácter de una labor privada de un individuo o de los miembros de una familia. En estas empresas el gobierno prestaba su aparo y su aliento; los recopiladores, normalmente, ostentaban un cargo oficial y se les autorizaba para consultar algunos escritos del gobierno. Pero a partir del período T'ang tiene lugar un cambio muy importante, al pasar la recopilación de historias a ser tarea que han de desarrollar unos funcionarias designados. De ahora en adelante el Estado queda encargado de componer las Historias Modelo. Una comisión que formaba parte de la administración del Estado estaba encargada de la labor de presentar al trono la historia completa de la dinastía precedente, y de preparar un borrador de la historia contemporánea que habría de ser publicada en su momento.

La dignidad que se asignaba a esta tarea era tal, que se tenía por normal que figurara en ella uno de los estadistas de más categoría y más distinguido, y el nombramiento de este personaje como presidente de la comisión suponía unas ventajas considerables para el gobierno. Una nueva dinastía podía ganarse la lealtad de un estadista al encargarle de cumplir un deber tan agradable y respetado; y su aceptación del cargo podía, a su vez, emplearse como argumento para persuadir los funcionarios jóvenes a apoyar el nuevo régimen. Pero, además, la reputación de una persona reconocida como un estadista erudito podía hacerse valer como garantía de la imparcialidad de la labor. Al asumir el gobierno la responsabilidad de recopilar las Historias Modelo se produce un cambio en los fines que se pretenden con este trabajo. Se escribían ahora para proporcionar una guía los funcionarios, así como para aclarar los preceptos morales; era una obra de burócratas para burócratas.

El proceso de recopilación

El trabajo de la comisión histórica descansaba sobre los trabajos de preparación hechos con anterioridad de series completas de notas, a veces escritas en forma de diarios, y en el examen y preparación de un gran volumen de material importante al cual se le concedía acceso, como, por ejemplo, a los informes sobre la conducta de un funcionario, que se empleaban para escribir las biografías. La comisión seleccionaba el material que había de ser incluido en la historia y preparaba una serie de borradores, el último de los cuales recibía el nombre de Crónica Verdadera). y a medida que se iban completando las etapas sucesivas del trabajo los borradores anteriores y sus fuentes se iban destruyendo. En un sentido ideal, la comisión era libre para hacer uso de los escritos de la administración; su trabajo había de realizarlo en el aislamiento, libre de miedo a la crítica y sin estar cohibida por consideraciones políticas. En la práctica, como los miembros de las comisiones eran funcionarios con determinadas afiliaciones políticas este ideal se podía conseguir difícilmente; y había ocasiones en que grupos políticos opuestos podían encontrar medios de impedir la labor de una comisión.

Trabajo histórico incompleto

Toda la serie de la Historias Modelo abarca un período de unos 2.000 anos. La obra trata de unos acontecimientos seleccionados que ocurren durante este tiempo, y, por tanto, no puede admitirse que sea la historia de todo el período. Hay muchos aspectos de actividades de la época que no se mencionan, y durante largos intervalos las Historias Modelo solo se ocupan de materias que afectan a una determinada dinastía reinante o a una parte limitada del sub-continente chino.

Los historiadores y la continuidad dinástica

Los lectores occidentales quedan sorprendidos tan pronto como conocen el concepto peculiar chino del proceso histórico. Ya nos hemos referido al enfoque dado al cambio dinástico, y al concepto ortodoxo de una edad de oro de la cual la humanidad se viene separando, durante mucho tiempo, y de forma inevitable. Apenas si existe un sentido de evolución en las Historias Modelo, en las que las condiciones contemporáneas políticas, económicas, sociales o culturales se suponen conocidas, sin hacer referencia a la evolución que se ha producido en la edad que la precede inmediatamente. Esta deficiencia se nota particularmente en algunas de las últimas recopilaciones, en donde falta casi por completo un estudio de la causalidad o de interpretación de los acontecimientos dentro de un amplio marco.

La opinión china sobre el tiempo y la valoración de las estructuras políticas queda subordinada a las necesidades de compilar historias de forma que sirvan a la causa de la dinastía contemporánea. 1as historias fueron escritas para vindicar las acciones o para apoyar la autoridad del propio amo del compilador. Para demostrar que el singular Mandato del Cielo había sido recibido de forma correcta y legítima por un régimen, después del hundimiento de otro, los historiadores se veían perplejos ante las evidentes dificulta os que suponía el tener que contar con la existencia simultánea de os o más casas dinásticas. La imperiosa necesidad de señalar las casa que gozaban del Mandato era asunto de especial importancia y motivo de perplejidad en un tiempo en que una casa extranjera se había establecido, por la fuerza, en una parte del territorio chino. 1a acertada descripción de una línea ininterrumpida de dinastias, que de forma sucesiva tenían derecho legítimo al Mandato, ha conducido a uno de los más graves engaños cometidos en la historia de China, presentándonos un imperio regido de forma continua durante unos 2.000 anos.

Los intervalos sin gobierno

La costumbre de recopilar las Historias Modelo de acuerdo con los períodos dinásticos ha conducido a una considerable deformación. La importancia que había que dar a cada casa ha quedado oscurecida. Pero esta forma de tratar el asunto no solo ha llevado a presentar altos gobernantes de una maneta convencional como tirano, usurpador o salvador popular sino que también ha servido para ocultar la existencia de largos períodos en que el gobierno imperial poseía solo una eficacia parcial. Pues en las Historias Modelo los acontecimientos dinásticos y la suerte de las dinastias están necesariamente relacionadas con una norma ideal de un gobierno continuo y bien llevado, sin tener en cuenta los cambios radicales que hacen que estos conceptos sean totalmente irreales.

Rebelde o héroe?

Como los autores de las Historias Modelo estaban obligados a escribir en apoyo de sus amos, la interpretación de los incidentes que amenazaban la continuidad de una dinastia o que llegaban a acabar con ella, variaba de acuerdo con lo que llegaba a acontecer finalmente. En el caso de un intento desafortunado de establecer un nuevo régimen sus jefes eran presentados como rebeldes que tenían bien merecida su derrota y el castigo consiguiente. Pero cuando una aventura de este tipo terminaba con la victoria de los insurgentes se fundaba un nuevo régimen dinástico, y sus miembros protagonistas estaban deseosos de disponer de historiadores que dieran legitimidad a su origen. En estas circunstancias las luchas que precedieron a la fundación se presentaban como la solución correcta de las dificultades políticas.

En dos ejemplos veremos la contradicción a que se llegaba. En el ano 9 d. J. Wang Mang se proclama emperador ocupando el lugar de un miembro de la casa Liu, del período Han, y en el ano 23 fue destronado por los defensores de la dinastia Han, que la restauraron. Como estos acontecimientos se recopilan después de la restauración de Han, se presenta a Wang Mang como un usurpador, que trata ilegalmente de apoderarse del trono y que llevó su merecido. Pero con Li Shih-min, que reina como el segundo de los emperadores T'ang, con el nombre de T'ai tsung, del ano 626 al 648, tenemos un ejemplo del caso opuesto. La ascensión al trono de Li Shih-min tuvo lugar después de un incidente armado en el que dos de sus hermanos, uno de ellos el príncipe heredero, fueron asesinados y su padre fue forzado a abdicar. Su reinado fue largo y glorioso siendo sucedido en su momento por sus herederos legítimos. Los historiadores, por consiguiente, tuvieron verdaderamente que esforzarse para dejar limpia de culpa la parte personal que Li-Shih-min había tomado en los acontecimientos que precedieron a su ascensión de maneta que su conducta no pudiera ser discutida. Pero no existe duda ninguna de que si el resultado hubiera sido diferente, Li Shih-min hubiera sido considerado como un malvado y digno del desprecio general.

Los prejuicios

Como los recopiladores de las Historias Modelo habían sido formados en la doctrina confuciana y eran ellos mismos miembros de la privilegiada clase de los eruditos-funcionarios, no puede sorprendemos que sus obras alberguen prejuicios contra grupos rivales en potencia u otra clase de empleados del Estado. Solo muy raramente se admite en las Historias Modelo la existencia de un eunuco virtuoso o se manifiestan libres de prejuicios políticos. Los historiadores muestran fácilmente su parcialidad en la elección de los personajes que incluyen en sus biografias. Si era necesario se omitía por completo un nombre de la lista de los elegidos. Por el contrario, se podia expresar claramente un juicio moral poniendo juntos, en un mismo grupo, a aquellos que se habían ganado la admiración o la celebridad y a quien trataba de favorecer. La reputación de un hombre quedaba hecha para siempre si se le incluía en el capítulo donde se describían las vidas de los «Eruditos Notables»; y podia ser condenado, sin redención posible, si se le incluía entre los «Funcionarios Crueles».

La elección de asunto

Al dar la importancia debida a ciertos aspectos de la vida pública u oficial parece que las Historias Modelo carecen del lógico sentido de la proporción. Para la corte y el palacio, en China, el exacto cumplimiento de las ceremonias prescritas para el emperador era materia de una importancia mucho mayor que lo son para los modernos estudiantes de historia; y en las Historias Modelo estas actos se seleccionan y son descritos de forma que habían de satisfacer el punto de vista del emperador y de sus dignatarios. Por el contrario, un historiador moderno busca en vano referencias sobre alguno de los grandes temas que le interesan. En las biografías las acciones de un individuo son mencionadas si estas tienen alguna relación con su trabajo como funcionaria; los detalles personales que arrojan luz sobre el carácter de un hombre o su evolución intelectual o emocional son excluidos como carentes de importancia; por esta razón se conoce muy poco de la vida privada o de las inclinaciones personales de la mayoría de los personajes que figuran en las páginas de la Historia de China.

Igualmente, la recopilación de las historias tenía por objeto narrar las actividades de la pequeña clase constituida por la privilegiada élite, y no se ocupaba, en primer lugar, de la suerte que corría o de cómo vivía la gran mayoría de la población. Por esta razón, si se escogen algunos capítulos o pasajes y se presentan aparte del resto es fácil que originen una impresión completamente falsa de la constitución de la sociedad china o del modo de vivir de sus pueblos. Las evoluciones de verdadera importancia en relación, por ejemplo, con la economía, los descubrimientos científicos o los avances de la técnica son raramente mencionados por su valor intrínseco; solo figuran como incidentes derivados de la iniciativa imperial o porque provocan una reacción oficial.

La opinión idealizada de las instituciones

Una nueva causa de errar puede producirse debido al cariño con que son tratadas las instituciones oficiales. Los órganos establecidos por el Estado se describen con gran lujo de detalles, de acuerdo con un esquema perfecto que proporciona un gobierno ideal, una justa distribución de autoridad y la ejecución perfecta de las órdenes superiores. Apenas si se menciona, o no se menciona en absoluto, la diferencia existente entre la teoría y la práctica, o la consecuencia de las debilidades o malas acciones humanas en la debilitación de estos sistemas o en la deformación de sus efectos.

La dificultad de corroboración

Las Historias Modelo son recopilaciones analíticas, separadas por varios períodos de tiempo, de los acontecimientos que narran y de sus testimonios contemporáneos. Y aunque existen varias etapas en la recopilación desde la iniciación de los primeros borradores hasta que se da fin a la obra, los documentos procedentes de estos procesos intermedios han sido deliberadamente destruidos casi en su totalidade. No había seguridad de que las memorias completas o de interés para la administración se pusieran a la disposición del gabinete histórico, y pueden haber tecido pocas oportunidades los miembros de la comisión para hacerse de testimonios corroborativos, aun suponiendo que ellos hayan tecido interés en buscarlos. Para los periodos primitivos históricos el lector moderno puede difícilmente confirmar las manifestaciones de las historias por medios de comprobación independiente y solo desde los períodos T'ang o Sung, en adelante, la gran riqueza de escritos chinos puede usarse de forma eficaz para aclarar o complementar las afirmaciones o teorias de las Historias Modelo.

Sin embargo, las importantes y voluminosas fuentes de información que pueden ser empleadas con el objeto indicado pueden ser a veces difíciles de manejar o de valorar; y la corroboración, siempre bien recibida, que proporcionan los diarios o conferencias de viajes contemporáneos, las novelas cortas o los dramas, o las grandes novelas del período Ming y posteriores no puede esperarse que sean de una naturaleza uniforme o amplia. La importancia de estas obras reside, parcialmente, en su aceptación indiferente de las prácticas establecidas y en el ambiente mundano en que sitúan las teorias idealistas de los historiadores estatales.


3. Los Comenzios del Criticismo
Las deficiencias de la comisión de historia

Las dificultades para trabajar como miembro de la comisión de historia pronto condujo a los comienzos de la crítica. Liu Chih-chi (661-721), que había trabajado durante dos anos en este gabinete fue impulsado por su experiencia y sus desenganos a escribir el Shih-t'ung o «Generalidades sobre la Historia», terminado en el ano 710 en el que intentá describir las dificultades del sistema y sugeria soluciones. Liu se quejaba de la dificultad de llegar a una decisión en el seno de la comisión, pues continuamente habia que recurrir a transacciones para que todos tos miembros quedaran satisfechos. Hacia notar que, de hecho, no se tema asegurado el acceso a tos documentos oficiales, y que el aislamiento de la comisión dentro del palacio producía, en la práctica, intimidación más que protección. Pero, además, a veces, tos distintos presidentes daban instrucciones contradictorias y el trabajo de la comisión venia marcado por la inconsecuencia, sin que hubiese medios seguros o eficaces de repartir justamente las tareas entre sus diferentes miembros.

Sugerencias para un cambio

Liu Chih-chi tuvo la suficiente valentia para adoptar un enfoque radical frente a tos problemas de la historiografía. Escribió que la aceptada autoridad de tos reconocidos maestros del pensamiento chino debia ser sometida a discusión, y se tema que rechazar un respeto que no admitia la critica de tos textos clásicos de la tradición confuciana. Ridiculizó el empleo que se habia hecho de la leyenda y del mito para establecer una tradición histórica, o las pretensiones genealógicas mantenidas en favor de tos antepasados de tos emperadores; y sugeria manetas de mejorar la disposición y el contenido de las Historias Modelo. Creia que estas podían ser compuestas de forma más racional para servir a las necesidades prácticas del gobierno; que no debian incluirse en ellas ciertas materias que se habian incluido en el pasado, tales como tos catálogos bibliográficos de las colecciones imperiales o las listas de fenómenos naturales, como tos eclipses; que la comisión debia cesar de emplear convencianalismos literarios que podían dar impresiones equivocadas de tos personajes; y que debia concentrar sus energias en la preparación de crónicas más directas de tos discursos o acontecimientos reates. Liu Chih-chi sugeria el abandono de tos artificios tradicionales para ocultar o para deformar que se habían empleado desde la publicación del Ch'un-ch'iu y que solo habian conseguido llenar de prejuicios el trabajo de tos historiadores; trataba de animar a tos historiadores a escribir relatos exactos de la verdad sin tener en cuenta las consecuencias.

La obra de Ssu'ma Kuang

Liu Chih-chi es uno de los primeros exponentes de una visión crítica de la historiografía y sus ideas anunciaban las empresas prácticas de una generación posterior. Estas están principalmente representadas en la obra de Ssu-ma Kuang (1019-86), que como Liu Chih-chi no era partidario del estudio por períodos dinásticos, y propugnaba la busca de corroboraciones y de la solidez argumental. Su obra, «El Modelo Completo para ajuda en la labor de gobierno», se ha presentado, a veces, como la crónica más manejable de la historia china; se lee con mucha major facilidad y se comprende mejor que las Historias Modelo.

El modelo completo

Ssu-ma Kuang se había embarcado en la carreta de funcionario en un tiempo en que la profesión burocrática había alcanzado un gran prestígio. Había llegado a ser uno de los primeros estadistas conservadores y se oponía con gran resolución a las corrientes existentes que preconizaban una reforma política, económica y social, y cujo portavoz era Wang An-Shih. Habiendo sido ganado por las opiniones de este último, Ssu-ma Kuang se retira de la política activa (l070) y se dedica a la investigación histórica. En este campo sus ideas son totalmente distintos de sus opiniones políticas, y su radical enfoque pronto había dr ponerse de manifiesto en sus escritos. Es el autor de un proyecto para la recopilación de una nueva relación histórica de China, que finalmente se titula el Tzu-chih-t'ung-chien, o «El Modelo Completo para ajuda en la labor de gobierno». El título fue, de hecho, ideado por el emperador, y revela quizá un deseo de mantener contacto con la teoria confuciana tradicional de presentar la historia como un medio de mejoramiento moral.
La obra de Ssu-ma Kuang se organizó como una labor privada que gozaba de cierto grado de protección oficial, y suponía el reclutamiento de un equipo de escritores y el desarrollo de nuevos procedimientos para la preparación de borradores y para la recopilación. Por estas razones Ssu-ma Kuang y sus colegas adoptaron métodos de trabajo en cierto modo diferentes de los seguidos por la comisión oficial de historia. La recopilación no se basaba en los diarios o crónicas de la Corte, como aquellos de que habían dispuesto los compiladores de las Historias Modelo, sino principalmente en estas mismas historias. Para los primeros períodos, Ssu-ma Kuang y su equipo disponían de escasos medios de corroboración, pero para los siglos más recientes fue más afortunado.

Los defectos de las Historias Modelo

El Modelo Completo había sido inspirado por la falta de conformidad con las Historias Modelo. Ssu-ma Kuang se daba perfecta cuenta de las contradicciones internas entre distintas partes de una misma historia y de las inexactitudes textuales que se ponían de manifiesto al comparar pasajes diferentes; y tratando de hacer estas comparaciones había encontrado que el formato de las Historias Modelo era inmanejable e impedia el fácil acceso a todas las informaciones relativas a un tiempo o incidente determinado. Pero sobre todo, Ssu-ma Kuang pensaba que la división del tiempo en períodos dinásticos era engañosa y conducía a una opinión falsa sobre la evo- lución imperial, humana y social.

Cómo Ssu-ma Kuang estudia los acontecimientos

Se tomaron medidas para suprimir estas diferenciaciones artificiales en el Modelo Completo. La Historia había de presentarse en forma consecutiva y lógica, sin la cuádruple división de las Historias Modelo ni sus otras limitaciones. Por consiguiente, se tomaron pasajes de todas las partes de estas obras y el texto quedó dispuesto de tal forma que todos los detalles de un incidente venían recogidos en un solo lugar. La crónica resultante estaba compuesta por una gran parte de los textos originales de las Historias Modelo con la menor alteración posible. Estaba dispuesta en un orden cronológico estricto, por anos, y abarcaba el período de tiempo transcurrido desde el ano 403 a. de J. al 959 d. J. EI Modelo registraba las suertes de las dinastías coexistentes del Norte y del Sur, tanto si reunían las condiciones para ser los legítimos depositarios del Mandato como si eran considerados como usurpadores del trono.
Esta historia difícilmente podía negar a comprender los anos de la dinastia contemporánea, la Sung, y el Modelo Completo se cierra exactamente antes de la fundación de aquella en el ano 959 d. J.

Pero la elección del ano 403 a. de J. como punto de origen no deja de tener interés, pues este ano se eligió por su significación histórica. Esta fecha es la de disolución del Tsin, un Estado importante del período de Primavera y Otono que es remplazado por tres pequeños, Han, Wei y Chao, de los Estados Guerreros. EI enfoque radical de Sssu-ma Kuang puede verse en la elección de ese ano y no el 480 como su terminus a quo. Pues los Anales de Primavera y Otono, cura recopilación había sido atribuida a Confucio, terminaba con los acontecimientos del ano 481; y los tradicionalistas podían alegar, con razón, que aquella fecha podía constituir un comienzo más apropiado. Sin embargo, Ssu-ma Kuang prefirió comenzar en un momento donde creía discernir un cambio histórico y no adaptarse sumisamente a una tradición que suponía una arbitraria división en períodos.

Ssu-ma Kuang hace uso de fuentes diferentes

Las contradicciones textuales entre partes distintas de las Historias Modelo, forzaba, a veces, a los recopiladores del Modelo Completo a escoger entre varias versiones opuestas, y en estos casos se veían obligados a hacer uso de su juicio personal para presentar el relato de lo que creían más probable. Cuando era posible se consultaban otros testimonios, por ejemplo, los fragmentos que quedaban de las Crónicas Verdaderas u otros borradores anteriores a las Historias Modelo y las inscripciones o fuentes no históricas, tales como colecciones literarias o incluso anécdotas. Para explicar o justificar la elección que se había hecho entre versiones diferentes, o para citar las fuentes de información corroboradora, se recopiló posterior- mente una serie de notas para que el lector del Modelo pudiera por sí mismo valorar la conclusión de sus autores. En el mismo Modelo Completo, aparecen, de cuando en cuando, comentarios muy acertados de Ssu-ma Kuang, completamente aparte del texto principal, sobre la importancia de determinados acontecimientos.

La crítica textual del periodo Ch'ing

El próximo avance importante en historiografía tuvo lugar en el siglo XVIII. En el intervalo se había producido una evolución intelectual de gran importancia, de la que formaban parte las especulaciones metafísicas relacionadas con los pensadores neo-confucianos. Habían existido largos períodos de domínio extranjero durante los cuales los filósofos y eruditos se habían retirado de la vida activa de la metrópoli para reelaborar los conceptos fundamentales. Cuando se hunde la dinastía Ming en 1644, varios de los primeros intelectuales no están dispuestos a negar su lealtad a la casa desaparecida, cuyas debilidades el los imputan, en parte, a un fracaso intelectual. Creen que se ha prestado demasiada atención a la especulación filosófica, y que los problemas prácticos del estadista están necesitados de una investigación más profunda. Al revisar los acontecimientos históricos y la teoría política escribieron un pequeño número de magníficos ensayos, muy realistas, sobre temas tales como el alcance de la autoridad imperial, el abuso de los privilegios y su relación con la caída de la dinastía, y el uso apropiado de los recursos del imperio.

Al mismo tiempo, la política oficial de la nueva dinastía Ch'ing estaba influyendo sobre el esfuerzo intelectual. El gobierno trataba de emular la obra de sus predecesores tomando bajo su protección los estudios eruditos; se hacían proyectos imperiales para conservar la mejor literatura y para propagar el mensaje de los textos clásicos; y el mundo académico estaba siendo presionado bacia el servicio imperial para proveerle de comentarios que pudieran ser aceptados como ortodoxos. La nueva escuela de los eruditos Ch'ing, de forma natural, reaccionó contra la metafísica de sus predecesores de los períodos Sung y Ming, y se pone en marcha una nueva escuela de crítica textual que trataba de aclarar los textos confucianos según una norma rigurosa de análisis filológico. La misma atención se prestó a los textos de: las Historias Modelo. En una nueva impresión de estas obras que se hizo por inspiración oficial en 1739, figuraba normalmente una sección de notas al final de cada capítulo. Estas notas se habían recogido para recordar al lector otros pasajes semejantes; para explicar expresiones que se habían quedado anticua- das; y para resolver las dificultades de interpretación. Como Ssu-ma Kuang y sus colegas, sus compiladores buscaban cualquier testimonio importante que el los juzgaban indicado, y se concedió un valor nuevo a la importancia de las inscripciones.

La reaccion contra la concepción erudita.

La nueva edición de las Historias Modelo fue una contribución de importancia de los eruditos Ch'ing a la actividad literaria contemporánea, y se alcanzaron alturas majores al desarrollarse una disciplina crítica y unos métodos de investigación académica. Pero la misma tendencia en marcha fue objeto de crítica. Chang Hsüeh-ch'eng (1738-1801), que vivió en la época en que la erudición Ch'ing estaba llegando a su madurez, opinaba que el mundo académico se estaba dedicando, sin razón, a minucias eruditas. Creía que los testimonios históricos se estaban considerando fragmentariamente y aislados, y que la existencia de los grandes problemas y sus implicaciones pasaban sin ser notados; y debido a las investigaciones desproporcionada- mente profundas en materias textuales no se intentaba hacer síntesis histórica. Chang Hsüeh-ch'eng tuvo la osadía suficiente para afirmar, en el clima intelectual reinante, que era más importante estudiar la historia para mejorar la vida humana que aprenderse de memoria los textos confucianos por la lección moral que suponían; y que estos textos debían ser tratados, primera y principalmente, como testimonios históricos. La independencia de criterio de Chang puede verse en su crítica de los métodos de recopilación histórica. Él comprendió la necesidad de seleccionar el material, de valorarlo y de estudiarlo con carácter sintético; y creía que se podía conservar una actitud subjetiva sin violentar los hechos presentados por las pruebas.


4. Las Fuentes Suplementarias
Las grandes enciclopedias

La antología había llegado a ser un género literario mucho antes del período T'ang. Los eruditos habían elegido, cuidadosa y apasionadamente, pasajes de las obras literarias, bien para exponer ejemplos de los diferentes estilos de prosa y poesía, o para aclarar las enseñanzas de una determinada escuela de filosofía. Compilaciones parecidas de pasajes o frases imperiales se hacían, a veces, para ayudar los estudiantes que se preparaban para los exámenes a familia- rizarse con la elegancia literaria; y desde el siglo IX se componían compilaciones o enciclopedias para ayudar a los funcionarios a cumplir sus deberes. Como la información que podía ser de más utilidad al funcionario era la relacionada con las instituciones y la forma de actuar del gobierno, o los precedentes que pudieran ser considerados de autoridad para tomar decisiones administrativas, estas obras también proporcionan útiles fuentes de conocimientos a los historiadores de nuestros días.

Las enciclopedias están, normalmente, divididas en grandes secciones, que se ocupan de las tareas más importantes del gobierno por ejemplo, la práctica económica, la forma de reclutar los funcionarios, las funciones de la administración, los ritos, la música, las fuerzas armadas, los castigos estatales, la geografía administrativa o la defensa de las fronteras; estas materias están subdivididas crono- lógicamente y describen cómo se han ejecutado desde los primeros períodos hasta la época del compilador. Los primeros enciclopedistas sacaron sus materiales de obras que aún sobreviven, incluyendo las Historias Modelo, o de otras fuentes que se han perdido; y les producía satisfacción añadir algunos párrafos de su propia cosecha, en los que se explicaba cómo se actuaba en aquel tiempo o se ampliaban las sobrias acciones de las instituciones. Lo mejor de las enciclopedias es que permitían a un pensador original exponer un comentario personal y propio sobre asuntos del pasado, pues no tenia que adaptarse a los formatos fijos de las Historias Modelo, ni se tenia que sentir cohibido por trabajar en el Gabinete de Historia. Y lo peor que tenían era que estas obras eran aún un nuevo tipo de recopilación de recortes pegados, carentes de sentido crítico. Tienen una mayor aplicación para los períodos T'ang y siguientes.

El Hui-yao y las historias locales .

Después de las grandes enciclopedias existen obras menores del mismo tipo que se ocupan de un solo período dinástico (el Hui-yao), y que también están dispuestas con arreglo a las diferentes tareas del gobierno. Además, los eruditos chinos han recopilado un gran número de obras que se ocupan solo de localidades determinadas. Estas historias locales o estudios geográficos presentan un mayor número de testimonios que las otras obras que hemos menciona- do, proporcionando una información variada, tal como la extensión de los recursos minerales locales, las líneas principales de comunicación, los edificios importantes y otras características. A veces se incluyen en estos estudios los mitos locales o el folklore, así como relatos biográficos de los individuos o familias distinguidas.

Los relatos escritos por extranjeros

Una de las primeras descripciones de China que ha sobrevivido escrita por un extranjero, es el diario que llevó Ennin durante su visita en el siglo IX. Muchas narraciones descriptivas han aparecido desde entonces, principalmente debidas a las plumas de los observadores occidentales. Ya nos hemos referido a los relatos de Marco Polo; y desde entonces, China ha figurado en los informes de los misioneros jesuitas o de otras órdenes desde el siglo XVI; en los informes de los diplomáticos, véase el diario de lord Macartney (1793-34) y los mensajes de lord Amhers (1816), y más recientemente en los escritos de los exploradores, corresponsales de prensa u hombres de negocios. Con una diversidad tan grande de escritores la clase y el valor de estas relaciones varia considerablemente. Mientras Ennin estaba mayormente interesado en las formas del culto budista y en la busca de la verdadera doctrina, Marco Polo estaba ansioso de impresionar a su auditorio con la relación de los esplendores que había presenciado; y aunque lord Macartney era un astuto observador, su apreciación de la corte y el imperio de Ch'ien-lung quedaba limitada por su falta de familiaridad con el idioma chino, y por la involuntaria idea de China que tenia desde su punto de vista un europeo del siglo XVIII. El valor de los informes de los extranjeros reside en la rectificación que aportan a la opinión china oficial; pero como los mismos escritores extranjeros eran, a veces, culpables de una determinada postura sus propias narraciones pueden estar necesitadas de rectificación. Muy raramente, y en época relativamente reciente, han (aparecido de forma simultánea, narraciones escritas por observadores extranjeros de creencias antagónicas.

Registros de la actividad administrativa

Y por último, seria justo preguntarse qué material existe en los archivos que registre las relaciones que existían entre los funcionarios y los que formaban el público, pues a través de estos registros puede medirse la extensión o el éxito del gobierno. Puede suponerse que la burocracia china produjo una verdadera Montana de documentos administrativos; de informes elevados de un escalón del gobierno al siguiente, con sus correspondientes apostillas; de instrucciones transmitidas de los grandes del país a los más humildes servidores de la comunidad, con las órdenes precisas para su cumplimento; o de cartas de pago con las que los ciudadanos acreditaban el cumplimiento de sus obligaciones o su derecho a un trato de privilegio.
De los primeros 1.000 anos de gobierno imperial apenas si sobrevive un punado de tan rico depósito de testimonios históricos. La administración de los funcionarios Han está representada por un número pequeño de documentos en tiras de madera encontrados en el Asia Central; la misma región nos proporciona valiosos y más manejables trozos de papel que prueban, entre otras cosas, que los funcionarios de la China de T'ang, en la práctica, adjudicaban la tierra de acuerdo con las previsiones teóricas del Estado. Para el período Sung y los siguientes se dispone de un mayor volumen de material de archivo, y la información estadística puede emplearse con fines limitados; y los estudiosos de la dinastia Ch'ing disponen de mucho más material del que pueden manejar con facilidad. Pero en relación con la mayor parte del período imperial, la complejidad y eficacia de la administración no puede ser directamente probada por una aportación tan rica de prueba documental.


Conclusión

Apoyarse solo en los cambios dinásticos como el único medio de estudiar la evolución histórica de China está felizmente pasando de moda, cediendo el paso a una valoración a la luz del progreso cultural, social o económico. Estos procesos dinásticos son, por su misma naturaleza, estables más que súbitos, poco llamativos más que dramáticos, y es a veces difícil designar anos o acontecimientos determinados por los que pueda medirse su marcha. Pero al pasar revista a las costumbres de los imperios primitivos, medios y modernos, con frecuencia sucede que la brillante edad de la China de Sung en los siglos XII y XIII es la época indicada para encontrar el plinto de partida de las transformaciones radicales.

Hasta la edad T'ang el norte llevaba la dirección en el aspecto económico, pero a partir de los últimos tiempos de la dinastia Sung el sur había adquirido una importancia mayor. Numerosas dinastias surgieron en el norte de China antes y después del ano 1126; pero hasta el siglo X se gobernó desde el Noroeste, y posteriormente desde el noreste. Antes de los Sung las ciudades chinas habían surgido como respuesta al impulso oficial; a partir de los siglos XI y XII nacieron ciudades, más ricas y mayores, para adaptarse a la creciente prosperidad comercial de la nueva edad cuyas transacciones se hacían en papel moneda.

Antes de los Sung, las filas de los funcionarios se habían nutrido normalmente con miembros de un círculo aparte y muy selecto. En el período Ming el próspero comerciante del sur iba adquiriendo rápidamente el predominio social; y el ingreso en la clase selecta estaba abierto aIos hombres cuyos orígenes e intereses, formación y conocimientos no habían satisfecho a las ortodoxas exigencias de una edad anterior.

Desde el período Sung, o quizá antes, pueden encontrarse los comienzos de un drama y una literatura animada, propia para gustos vulgares, mas no admisible formalmente. Intelectualmente, las opiniones de los eruditos-funcionarios de las dinastías Han y T'ang forman un contraste notable con las elucubraciones metafísicas de los pensadores Sung y Ming; y el espíritu de examen académico iba a llevar a los eruditos y científicos Sung hacia nuevos métodos de investigación y crítica, a nuevas aventuras en la experimentación y tecnología. Cuando el reajuste o lugar del hombre en la sociedad y en el mundo, que había sido propugnado por algunos de los filósofos Sung, había quedado pasado de moda o anticuado, nació una nueva escuela de investigación crítica y científica que proporcionó normas nuevas y rigurosas a los empeños intelectuales de los siglos XVII y XVIII.

Si es necesario, con fines prácticos, dividir la historia de la China imperial en períodos, estas divisiones deben reconocer la importancia de la era Sung como una divisoria que separa dos tipos diferentes de cultura, sociedad y economía china. Los historiadores reconocen subdivisiones diferentes, de acuerdo con sus particulares intereses, en los distintos aspectos de la historia de China. En términos dinásticos, el establecimiento de una dinastía extranjera en el ano 317 y el restablecimiento de las casas nativos en los anos 618 y 1368 pueden, quizá, considerarse acontecimientos de crucial importancia. Los economistas es posible que prefieran dar importancia a la terminación del primero y segundo Gran Canal, hacia los anos 600 y 1300, o a los intentos de reforma financiera de los siglos VIII y XVI. En el aspecto cultural, la aceptación del budismo como parte integral de la cultura china, marca un cambio vital en los primeros 1000 anos del imperio chino; y la llegada de los occidentales en el siglo XVI aunque no tuvo influencia durante algún tiempo, anunciaba el amanecer de una nueva era en la que las sancionadas tradiciones de la vieja China hiban a ser discutidas, menospreciadas y rechazadas.


por Michael Loewe, China Imperial. Madrid, 1979